La basura también puede ser un negocio

El ministro de Medio Ambiente de Suecia, Andreas Carlgren, defiende la idea de generar energía alternativa con los residuos.

El ministro de Medio Ambiente de Suecia, Andreas Carlgren, está convencido de que la basura puede ser un gran negocio y una alternativa para la escasez energética que, tarde o temprano, se convertirá en un problema para todo el mundo.

En su paso por la Argentina para participar de un simposio técnico sobre política y tecnología ambiental, Carlgren dialogó con LA NACION y desgranó algunos de los conceptos que podrían ayudar a convertir los residuos en un recurso rentable y que permitirían, al mismo tiempo, reducir la contaminación en las ciudades.

?Creo que los desechos nos presentan una gran oportunidad. Lo que hoy es un gasto, un problema sanitario y una amenaza constante para el ambiente se puede convertir en un negocio rentable?, afirmó el experto.

Además del cuidado ambiental, se pueden generar ganancias en unos cinco años, que se incrementan en relación con el aumento del precio de la energía.

En su opinión, la transformación de los residuos, ya sean domiciliarios o industriales, serán la solución para un futuro sin petróleo, que él vislumbra inevitable. ?Ese combustible se acabará; por eso es importante empezar a trabajar cuanto antes en una alternativa. Podemos hacerlo poco a poco, pero lo importante es que comencemos ya?, apuntó el ministro. Y agregó: ?Una tonelada de petróleo es equivalente en contenido energético a cuatro toneladas de basura?.

El cree que hay grandes oportunidades en la Argentina para que los residuos dejen de ser una carga que no se sabe bien dónde ubicar y para convertirse en un vehículo para generar recursos. ?Además, se crearía mucho trabajo en empresas dedicadas al procesamiento de estos productos.?

¿Cómo se puede producir energía con los residuos? Según explicó este funcionario, se empieza desde los hogares, concientizando a quienes generan estos desechos de la necesidad de embalar por separado los residuos. ?En Suecia, se resistieron un poco al principio, pero hoy la industria del reciclaje y la generación de combustible es rentable. La idea fundamental es que lo que tomamos de la naturaleza lo devolvemos a ella, así sabemos que no destruimos el ambiente.?

En una etapa más evolucionada, se puede producir biogás, que se elabora con la fermentación de los residuos orgánicos, que produce gas metano. Entonces, se puede elegir quemarlo directamente para crear energía y calefacción o quitarle el óxido de carbono y emplearlo como combustible para los coches.

La otra forma de energía es la que se extrae de los desechos sólidos, que pueden ser quemados para producir electricidad. Con esta electricidad se puede calefaccionar o refrigerar las casas. Hay ciudades suecas en las que el 90% de la calefacción es suministrada de este modo. ?También se puede hacer vapor para uso industrial y emplearlo para desalinizar el agua?, indicó.

Ciudad ecológica
Pero, además, Carlgren vino a la Argentina a promocionar Simbiocity, una idea de ciudad ecológica en la que todo está pensado para la preservación del medio ambiente y el aprovechamiento completo de los residuos. ?Este modelo demuestra que lo mejor es abordar todos los problemas juntos. No hay que tratar sólo el tema de la basura o sólo el de la escasez de energía o el del transporte, porque se hace más difícil y costoso?, señaló.

En un centro urbano diseñado conforme a este concepto, la ubicación de la basura deja de ser un problema, el medio ambiente ya no es agredido y los desechos pasan a ser útiles como calefacción de casas o como combustibles para el transporte.

El concepto de Simbiocity es llevado a la realidad mediante el contacto directo entre alguna de las cien empresas suecas especializadas en ello y los gobiernos de los distintos países. Por ejemplo, China firmó un acuerdo para planificar una ciudad ecológica, en la que ya trabajan expertos suecos.

Consultado sobre si es posible que en Buenos Aires se instrumente algo similar, dado que estuvo reunido con funcionarios locales, el ministro dijo que existe un interés de cooperación y que desde su país están dispuestos a prestar toda la colaboración posible y transmitir su experiencia.

No es casual que esta propuesta provenga de Suecia, ya que ese país fue pionero, en la década del sesenta, en adoptar los principios de sostenibilidad y reconocer el problema de la rápida pérdida de recursos. En la crisis petrolífera de principios de los setenta, se esforzó por encontrar nuevas fuentes de energía y crear un sistema de ahorro automático.

Por Carlos Manzoni
Fuente: La Nación
Octubre 27, 2008