Fuente: Elmercuriodigital.es | Mayo 17, 2009 Recomendar esta nota Recomendar

Los animales y el medio ambiente en las Elecciones Europeas

Desde Europa nos han venido impuestas decisiones que, sobre todo en cuestiones de amparo social, que han sido en cierta medida beneficiosas y aunque muchas veces tibias y sin duda insuficientes, al menos han contribuido a que el daño que pretenden paliar avance a un ritmo más lento.

Entre estas nos encontramos con las disposiciones orientadas a la protección de los animales, tan necesarias en un País como España, cuyo atraso en esta materia es tal, que constituye un peso muerto - como los toros al final de cada corrida - que nos imposibilita considerarnos por completo integrados en las sociedades plenamente avanzadas. Y es a este asunto al que deseo referirme con motivo de las inminentes elecciones al Parlamento Europeo del 7 de Junio.

No estoy dudando de la importancia fundamental de ámbitos como la educación, la economía, la sanidad o cualquier otro cuyo destinatario exclusivo sea aparentemente el hombre, y digo en apariencia porque no olvidemos que las consecuencias de las regulaciones en muchos de ellos también las sufren los animales no racionales y nuestro entorno.

Pero dejando muy claro que la gestión política se construye sobre diferentes pilares, hay que admitir que aquellos que no afectan directamente al ser humano son igualmente importantes, tanto por razones éticas como por el hecho de que vivimos en un ecosistema universal y no estamos solos en él. Del respeto y atenciones que le dispensemos dependen en gran medida nuestras propias condiciones de existencia, por más que no seamos a veces conscientes de esa vinculación.

A los grandes grupos políticos se les llena la boca de cuestiones como el paro, la crisis, la seguridad social o la vivienda y las urnas de votos de personas lógicamente preocupadas con esos temas pero, más allá de tan primordiales inquietudes, existe un gran número de realidades a las que también hay que prestarles atención, entre ellas están el maltrato a los animales y el deterioro progresivo del medio ambiente, dos eternos “farolillos rojos” en la agenda de los responsables de hacer política.

Si todos repartimos nuestras papeletas entre Partidos - y empleo el plural por aplicar la norma lingüística, aunque apenas se trate de dos - en cuya gestión jamás aparecen cuestiones como las corridas de toros, la vivisección, los circos con animales o las ridículas penas económicas ante quien martiriza a un perro o a un gato, estaremos circunscribiendo la supuesta capacidad que la democracia nos otorga para intervenir en los asuntos de estado a unos cuantos contenidos muy importantes, es cierto, pero ignorando por completo otros y por lo tanto, actuando de modo parcial y hasta negligente.

Este año se presenta a las elecciones europeas una Formación Política que lo viene haciendo de forma continuada en los últimos años en las generales y autonómicas de nuestro País: el PACMA (Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal), un Grupo que a pesar de su tal vez poco acertado nombre por lo que puede aparentar de limitativo, no orienta su trabajo únicamente a la erradicación de las corridas de toros, sino a luchar contra cualquier tipo de maltrato a los animales, a garantizar su amparo legal y respeto, así como a la protección del medio ambiente abogando por un desarrollo que no destruya nuestro entorno.

La candidata que encabeza la lista del PACMA es Marta Jimeno, una Veterinaria especializada en producción animal, cuya trayectoria como profesional y como activista a favor de los derechos de los animales le convierte en la persona idónea para representar los intereses de estos en la Cámara Europea. Una y otra vez, los que son partidarios de que la legislación les permita seguir actuando impunemente en la tortura de animales, en su utilización en espectáculos degradantes y lesivos, en su muerte elevada a tradición o deporte y en seguir percibiendo los dividendos que a algunos procura su padecimiento, afirman que aquellos que abogan por su defensa son cuatro desarraigados, movidos por su ignorancia y ociosidad e incluso alertan del “peligro” que implica la permisividad con sus demandas. Es un intento patético y malicioso de poner a la Sociedad en su contra, es el egoísmo convertido en premisa y al servicio de su individualismo y codicia.

Cuando se trata de ponerse del lado de los más débiles lo fundamental no es la titulación universitaria, ni la posición social o la solvencia económica, sino la sensibilidad y la empatía con el sufrimiento y desvalimiento de unos seres que por si mismos no pueden protegerse de los desmanes del hombre. Pero aún así, lo cierto es que empezando por Marta Jimeno y siguiendo por el resto de candidatos, así como por todos los colaboradores y simpatizantes del PACMA, continuando por las numerosas personas que pertenecen a asociaciones animalistas, protectoras y grupos de defensa animal en este País, y acabando por multitud de particulares comprometidos con esta causa, nos encontramos que entre ellos hay desde diputados hasta personas en paro, desde veterinarios o catedráticos hasta mecánicos, empleados de banca o escritores, actores, comerciantes, obreros de la construcción y policías... Porque ser capaz de ponerse en la piel de los maltratados no es una cualidad que se compre ni se obtenga tras un examen, sino un valor que solo la afectividad, la generosidad y el conocimiento de la realidad pueden otorgar.

Los grandes grupos políticos no van a perder ni un ápice de poder representativo porque el PACMA se presente a estos comicios ni su lista supone un riesgo para el número de votos que logren, pero lo cierto es que su candidatura es una puerta abierta para la introducción del debate animalista y medioambiental en Europa, la oportunidad de convertir en voz legible los ladridos, maullidos, barritos, mugidos o simplemente, los silencios dolientes de las eternas e indefensas víctimas que causa la acción tantas veces depredadora del hombre en la Naturaleza y en aquellos que la conforman.

Y no es un imposible que esta Formación cuyo trabajo es tan necesario obtenga representación, lo hará si demostramos la cultura y preocupación social que en otros Países europeos ya ha quedado patente y valga como ejemplo Holanda, una nación en la que el Partido por los Animales, cuya ideología y programa político coinciden en gran medida con el del PACMA, ha conseguido ya una importante presencia efectiva a través de diputados, senadores y diferentes cargos electos. Superado el desconocimiento de los problemas y vencido el temor inicial a comprometerse en su solución, el avance en el camino que nos lleve a la protección de nuestro entorno es imparable, sin que ello suponga descuidar otras materias. Es un sumar esfuerzos y hacia esa actitud tenemos que tender, de otro modo excluimos aspectos cuya lamentable situación nos empobrece y envilece como hombres y como seres racionales, responsables del estado de un Planeta que es nuestro hogar y el de muchas criaturas más.

Grupos como este, tan denostados por algunos de los “grandes” porque ven en ellos el germen de una transformación social que no conviene ni favorece a sus intereses, son realmente una esperanza de alcanzar el progreso y bienestar como derechos para todos y no privilegio de unos pocos. Los intentos de “aplastarlos” son continuos, como ocurre con cualquier colectivo con inquietudes verdaderamente progresistas, pero a pesar de ello su crecimiento es imparable, porque el futuro no es una sociedad de clases, ni las injusticias o el abuso de poder, sino la tolerancia, la igualdad y la solidaridad como principios de actuación necesarios para terminar con cualquier tipo de sometimiento y hacernos más libres. Y eso incluye a todas las criaturas, lo contrario es un antropocentrismo incompatible con tal filosofía, ya que demasiadas veces las violaciones de los derechos vienen justificadas por la pretendida inferioridad de la víctima; eso es algo que ha pasado y sigue ocurriendo con seres humanos y con animales.

Es por lo tanto una buena noticia para todos la candidatura del PACMA. Perdón, para todos tal vez no, porque seguro que le molesta a unos cuantos: a los que disfrutan alanceando un toro en Tordesillas o viendo como José Tomás le atraviesa los pulmones a otro con su estoque, a los que crían animales para despellejarlos incluso con vida y vender su piel, a los que organizan peleas de perros y gallos, a los que ponen lazos, trampas, pagan grandes sumas por puestos de caza, practican el furtivismo, ahorcan a sus galgos o negocian con trofeos de linces o urogallos naturalizados, a los que matan gatos a pedradas o les arrancan la piel y cuelgan las fotos en internet, a los que roban a los perros de los albergues y los torturan hasta matarlos, a los que vierten lejía en las heridas provocadas a un beagle para “ver qué ocurre”, a los que contaminan y desertizan... a todos esos y a unos cuantos más, no les conviene que el Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal se presente a unas elecciones, pero al resto, que somos la inmensa mayoría, nos parece una oportunidad muy valiosa que no debemos de desperdiciar, porque la economía y la sanidad seguirán ocupando muchas horas tras los comicios, pero ya es hora de que el sufrimiento de los animales y la destrucción del medio ambiente, dispongan de unos minutos de atención y sean objeto de medidas que aseguren su protección.

Por Julio Ortega Fraile

www.pacma.es

www.findelmaltratoanimal.blogspot.com

Fuente: Elmercuriodigital.es
Mayo 17, 2009