Fuente: SEO/BirdLife, WWF y Ecologistas en Acción | Mayo 06, 2009 Recomendar esta nota Recomendar
Animales envenenados

Oso - Imagen: Armin Hanisch

Animales envenenados

El uso ilegal de cebos con veneno es la mayor causa de mortalidad conocida para al menos cinco de las especies ibéricas más amenazadas.

Las organizaciones SEO/BirdLife, WWF y Ecologistas en Acción han denunciando recientemente diversos casos de animales muertos presuntamente por el uso de cebos envenenados. Precisamente es ahora, en primavera, cuando más casos se producen, coincidiendo con la reproducción de las especies cinegéticas. Los responsables de estas ONG aseguran que esta práctica, a pesar de constituir delito desde hace años, aún está "lejos" de erradicarse. Según estas asociaciones, el veneno actúa de manera indiscriminada, poniendo en peligro a especies de todo tipo, algunas de ellas en situación vulnerable o en riesgo de extinción.

El informe "El Veneno en España" de WWF señala que el uso de cebos envenenados es la mayor causa de mortalidad conocida para al menos cinco de las especies más amenazadas de la fauna ibérica, aumentando más si cabe su riesgo de extinción. El estudio, que recoge datos desde 1990 a 2005, indica que afecta especialmente a especies de aves rapaces carroñeras que conservan en España sus últimas poblaciones europeas, como el buitre negro o el alimoche. Asimismo, diversas especies vulnerables, como el milano real, o en peligro de extinción, como el águila imperial ibérica, el quebrantahuesos o el oso pardo cantábrico, también están siendo particularmente dañadas.

Dependiendo del grado de seguimiento dedicado a las distintas especies amenazadas, los hallazgos no pasarían del 15% de la mortalidad real

El informe señala a Andalucía como la comunidad autónoma con más casos detectados (1.070 y 2.116 ejemplares de fauna envenenados). La segunda región es Castilla y León (573 casos y 1.683 animales recogidos muertos); Castilla-La Mancha figura como la tercera (496 y 1.089); y, en cuarto lugar, Aragón (270 y 518). No obstante, este número representaría una parte muy pequeña de la mortalidad real: WWF estima que, dependiendo del grado de seguimiento dedicado a las distintas especies amenazadas, los hallazgos no pasarían del 15% de la mortalidad real en el caso de las especies más escasas y sometidas a un mayor control.

Carlos Cano, coordinador del Programa contra el Veneno de WWF, explica que el uso de cebos envenenados se ha utilizado en España desde hace más de un siglo con el objetivo concreto de eliminar predadores. Sin embargo, el veneno afecta indiscriminadamente por igual a especies predadoras, carroñeras, omnívoras (como jabalíes o tejones), o a animales domésticos, principalmente perros.

Por ello, como señalan desde Ecologistas en Acción, a finales de los años 60, las principales poblaciones ibéricas de aves carroñeras y grandes águilas (real e imperial) se encontraban, probablemente, en el momento demográfico más bajo de su historia. Finalmente, el uso de veneno fue declarado ilegal en 1983, lo que permitió en los años posteriores la recuperación de las especies más sensibles.

Sin embargo, el experto de WWF asegura que a principios de los 90 volvía a incrementarse el uso de veneno en cebos, ligado casi siempre a cotos de caza menor y dirigido principalmente contra zorros, otros carnívoros y córvidos, al ser competencia por las piezas de caza. Por otra parte, en algunas regiones de España, aunque en menor medida, esta práctica está vinculada a la ganadería, para controlar los daños de la fauna salvaje a los rebaños. Ecologistas en Acción también señala la creciente escasez de caza menor, básicamente atribuible al deterioro de sus propios hábitats, al crecimiento incontrolado de la presión cinegética, así como a las sucesivas enfermedades del conejo.

Las razones de este nuevo repunte, que todavía se mantiene, según Cano, responden principalmente a la impunidad de los envenenadores, amparados en la falta de vigilancia, de sanciones u otras medidas disuasorias. Asimismo, el experto de WWF señala que, a pesar de estar contemplado como delito en el Código Penal, no se ha elaborado una adecuada normativa: sólo Andalucía, y en menor medida Castilla-La Mancha, han avanzado en estos aspectos. Por su parte, Ecologistas en Acción añade la facilidad de acceso a los potentes productos tóxicos utilizados (plaguicidas agrícolas o forestales).

Medidas para combatir el uso de veneno

Las principales organizaciones ecologistas españolas se unían hace más de una década para poner en marcha el Programa Antídoto. Sus responsables subrayan que para hacer frente al uso ilegal de cebos envenenados son necesarias tres vías de actuación: recopilación de información y casos; interposición de denuncias y seguimiento judicial; y sensibilización y concienciación social.

Es imprescindible la aprobación de los planes regionales contra el veneno
Asimismo, sus impulsores recuerdan que es imprescindible la aprobación de los planes regionales contra el veneno, una medida que corresponde a las comunidades autónomas, si bien señalan que las instituciones estatales también deberían desarrollar la normativa básica que cubra las lagunas legales de la mayoría de ellas.

En concreto, los expertos de estas ONG argumentan que los planes deberían servir para mejorar la información, la prevención y vigilancia, y para aplicar las medidas sancionadoras y disuasorias necesarias. Por ejemplo, se recomienda la creación de patrullas móviles de agentes especializados en la lucha contra el veneno; la especialización de las fiscalías de medio ambiente, dotándolas de los medios necesarios; o el establecimiento de mecanismos que garanticen que tanto la vía administrativa como la penal lleguen hasta el final.

En cualquier caso, los impulsores del Programa Antídoto reconocen haber contado con la colaboración de distintas instituciones, como el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), la Fundación MAVA, la Fundación Biodiversidad (adscrita al MARM) o la Federación Española de Caza.

En este sentido, recientemente se han dado a conocer algunas iniciativas interesantes. Por ejemplo, el Gobierno de Aragón, la Junta de Andalucía y el Parque Nacional italiano Gran Sasso y Monti della Laga pondrán en marcha un proyecto europeo LIFE para luchar contra el uso de venenos. Una de las medidas será la formación de equipos especializados. Por su parte, la Fundación Biodiversidad y la Fundación para la Conservación del Buitre Negro han elaborado un DVD dentro del proyecto "SOS Veneno. Acciones contra el uso del veneno en España y Portugal" que ambas instituciones desarrollan conjuntamente.

Cómo actuar ante un animal envenenado

Los ciudadanos también pueden ayudar a combatir este problema colaborando con las organizaciones que trabajan para erradicar el uso del veneno, y denunciando posibles casos de envenenamiento. En tal caso, se puede contactar con el Seprona (teléfono 062), con los agentes medioambientales o forestales, o con las ONG que participan en el Programa Antídoto, mediante el teléfono gratuito 900 713 182. En cualquier caso, se recomienda no tocar ni mover el cadáver hasta que se persone la autoridad, realizar fotografías de la zona y del cadáver, y revisar el área para averiguar si hay más cadáveres, incluso de animales domésticos, y cebos.

Fuente: SEO/BirdLife, WWF y Ecologistas en Acción
Mayo, 2009

 

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