Fuente: Diario Clarín | Noviembre 03, 2006 Recomendar esta nota Recomendar

El Delta de Tigre y San Fernando, camino a ser un basural flotante

Es por obras inconclusas de saneamiento del río Reconquista, cuyas aguas altamente contaminadas desembocan en el Luján y amenazan la salud de los vecinos. La autoridades prometen soluciones.

Las aguas bajan turbias por el río Reconquista y desparraman contaminación por buena parte de su cuenca, unos 50 kilómetros que atraviesan 18 partidos del Gran Buenos Aires. Peligrosas islas flotantes de basura —latas, pañales descartables, botellas, neumáticos— pasean por Tigre y San Fernando, las zonas más afectadas del recorrido.

El 24 de febrero, cansados de ver pasar "ratas y perros muertos por la puerta de casa", los vecinos organizaron una caravana náutica reclamando el saneamiento del río, el segundo más contaminado después del Riachuelo. Acordaron una asamblea (el 19 de marzo) para discutir este conflicto con más de 20 años de demoras, partidas presupuestarias congeladas y obras inconclusas.

Entre el abanico de soluciones que encaran los gobiernos (Provincia y Nación) figuran tres plantas de tratamiento de afluentes domiciliarios (la cuarta ya se está construyendo en Hurlingham), control de volcamiento de afluentes industriales, obras en dos puentes y la restitución del cauce original del Reconquista. A unos cuatro millones de vecinos les cambiaría la vida.

"El problema grave es que a la orilla del río vive muchísima gente que no cuenta con recolección de residuos, entonces usan al Reconquista como un gran tacho de basura", dice un vecino de la zona. "El olor es insoportable y se agudiza en los días de lluvia. Baja un aluvión de desperdicios que contamina el agua que usamos para lavar platos o bañarnos, porque acá no llega el agua potable", aporta Martín Nunziata, al frente de la ONG AproDelta. La ONG verificó contaminación hasta 10 kilómetros arriba de los ríos de la Primera Sección: Luján, Tigre, Carapachay y Sarmiento.

Con más de 12 mil industrias, el control de volcamiento de desechos es polémico. Según la secretaria de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, Silvia Suárez Arocena, el responsable del basural es el Canal Aliviador (Pista Nacional de Remo). El canal fue concebido para cumplir dos funciones: desviar el cauce natural del Reconquista para que por allí pase toda la contaminación y aliviar eventuales aumentos de volumen por lluvias. "Pero no funcionó: ahora afecta el recurso hídrico", asume la funcionaria y anuncia fuertes controles para fiscalizar los vuelcos.

En San Fernando, las sudestadas y crecientes hacen estragos en los barrios Presidente Perón, San Martín y San Jorge, los más comprometidos. "Hay problemas graves de salud, inundaciones y pésima calidad de vida", dice Alberto Esteban, secretario de Planificación de la Municipalidad.

El director provincial de la Dirección de Saneamiento y Obras Hidráulicas, Daniel Coroli, reconoce que la devaluación de 2001 fue el primer obstáculo para terminar de ejecutar los créditos del BID y un banco japonés por 250 millones de dólares (ver El crédito...). Esa financiación estaba destinada a la construcción de cuatro plantas de tratamiento cloacales. "Ahora Nación retomó el proyecto: a la planta de Hurlingham le sigue la de San Miguel", anuncia y agrega que faltan tres obras. Una es la refundación del puente de la Panamericana, a la altura del Reconquista, "cuyo contrato se firma en las próximas semanas, con un presupuesto de $ 8 millones". Le sigue la readecuación del canal DPH, entre la Panamericana y la ruta 197. "Con un monto de 18 millones de pesos se limpiará toda la zona. La tercera obra se ubica en el puente Taurita. "Las licitaciones salen el mes que viene", promete.

Es que la basura no distingue clases sociales. En el barrio privado Lagunas del Sol vive Andrés Cusi, que representa a la Fundación ProTigre. "El problema es cultural y de educación. A la altura de Moreno hasta se volvió a ver peces vivos. Pero aguas abajo es un desastre, la gente tira colchones, heladeras, chapas...".

Clarín recorrió la zona y comprobó que no se exagera. En la Pista Nacional de Remo, los deportistas navegan entre el raterío, materia fecal y todo tipo de basura podrida. Justo enfrente vive Paula Alberti, en una casa con nogales y frutales. "En la última sudestada tuve que quemar los residuos que se acumularon en la empalizada. Esto me cambió la vida, abro la canilla y sale el agua negra. Tigre se va a convertir en un pueblo fantasma", advierte.

Entre tantas diferencias, hay algo en común: la formación de un Comité de Cuenca integrado por los 18 municipios que atraviesa el Reconquista. El subsecretario de Desarrollo Comunitario de Islas de la Municipalidad de Tigre, Ricardo Romero, quiere que se concrete. "Estamos en el último tramo de la cuenca, recibimos lo peor". Mientras las partes acercan posiciones, el río sigue su curso. Y la basura, la corriente.

El crédito que se encogió

En 1994 se creó una unidad autártica para manejar los 170 millones de dólares que otorgó el BID y los 80 que aportó un banco japonés.

El Unirec (Unidad de Saneamiento del Río Reconquista) se ocupó de la ejecución "del 90% de las obras previstas, pero el default obligó a reducir a la mitad el crédito japonés", dice la Ingeniera Graciela Ambrosolio, directora del ente que depende la Dirección Provincial de Hidráulica.

Y que ahora se ocupa de reunir los antecedentes para entregarlos al Comité de Cuenca. Una tarea difícil, ya que los 18 municipios por donde pasa el Reconquista aún no se pusieron de acuerdo.
 
 
Ni los peces pueden respirar

" Es un cóctel contaminante". Esta es la conclusión del estudio de calidad del agua de la desembocadura del Canal Aliviador y zonas aledañas que realizó un equipo de biólogos de la Cátedra de Limnología de la Facultad de Ciencias Naturales de la UBA. Al frente de la investigación, la doctora en Biología Inés O'Farrel cuenta: "Los parámetros se dispararon cuando en 2000 bajaron las compuertas del Canal, hecho para aliviar inundaciones y desviar la contaminación aguas arriba. Error: había que mandarla donde hay mayor poder de autodepuración, es decir aguas abajo".

Si la industria recuperó niveles de producción, no avanzó en el cuidado ambiental. "Hay un grado alto de materia orgánica que baja los niveles de oxígeno hasta ser incompatible con poblaciones como los peces. La contaminación industrial llena el río de metales pesados y sólidos en suspensión, con toxicología elevada", alerta O'Farrel.

Por Por Vivian Urfeig
vurfeig@clarin.com

Boom

Agua podrida. Cualquiera que conozca el Delta sabe que desde hace mucho algo huele mal allí, y no es precisamente la maravillosa postal de su paisaje ni el carácter casi excepcional de su geografía. A la corriente típicamente arcillosa que baja del Paraná se viene sumando la basura que no sólo trae el Reconquista sino que también vuelcan las embarcaciones. Basura empujada por la falta de cloacas y de recursos de infraestructura y educación para que todos aprendan a cuidar un paraíso en peligro de extinción. Curiosa paradoja: hablamos del mismo Delta que es un boom turístico en el Tigre y San Fernando. Aquello que se abre al futuro es a la vez un tesoro y el horizonte de su propia decadencia.
 
Por Guillermo Allerand
gallerand@clarin.com

Fuente: Clarín
Noviembre 2006