Fuente: Eco2site | Enero 17, 2011 Recomendar esta nota Recomendar
Las plantas nucleares: una oportunidad de energía, pero ¿qué hay de los residuos?

Plantas Nucleares - Fuente: BBC

Las plantas nucleares: una oportunidad de energía, pero ¿qué hay de los residuos?

Todos estos residuos no sólo deben mantenerse alejados de un posible contacto directo, sino que se debe encontrar una solución a su almacenamiento.

Las plantas nucleares resultan útiles para generar energía. Para abastecerse de la misma, muchos países cuentan con numerosas de estas polémicas plantas. Por ejemplo, Francia genera alrededor del 80% de energía a través de sus plantas nucleares, según informó la BBC, el 10 de febrero de 2006.

Las controversias que siguen desarrollándose, giran en torno a los daños que pueden traer los residuos de estas centrales al medio ambiente y, en consecuencia, a la salud de las personas.

En algunos países como España, a los residuos radioactivos se los clasifica de acuerdo a su grado de actividad. La tipología según Enresa, empresa pública que gestiona los residuos radioactivos en España, es la siguiente:

Baja y media actividad o RBMA (su período de semidesintegración es menor a 30 años).
Muy baja actividad o RBBA (con el mismo período que los RBMA).
Alta actividad o RAA (su período de semidesintegración es mayor a 30 años).
De estos tres tipos de residuos, son los de alta actividad los más preocupantes. De acuerdo a un informe de Greenpeace, titulado “Los residuos radioactivos de alta actividad”, estos deshechos son nocivos por su potencial radiotóxico y su nivel de radioactividad, que puede persistir hasta cientos de miles de años.

Además, se destaca que en más de sus 50 años de existencia, la industria nuclear produjo estos residuos de alta actividad sin saber qué hacer con ellos.

Gracias a las centrales nucleares, se abren las puertas para abastecer de energía sin la necesidad de usar combustibles fósiles, lo que permitiría limitar las emisiones de gas carbónico.

Eso suena muy bien, pero hay una cuestión fundamental: la seguridad y la salud de los habitantes pueden verse en juego si algún accidente ocurriera en alguna de estas plantas distribuidas en el mundo.

Simplemente con rebobinar hasta una fecha en particular, el 26 de abril de 1986, se puede tener noción de lo que podría ocurrir, y con una palabra alcanza: Chernobyl.

El accidente de Chernobyl: una tragedia que aún se respira

La catástrofe ocurrida en Ucrania, el 26 de abril de 1986, fue un episodio que demostró lo que puede ocurrir debido a malos manejos en una planta nuclear.

En esa fecha, explotó uno de los reactores nucleares de la central Chernobyl – en los reactores se produce la fisión nuclear – y la salud de los habitantes, como así también en los países cercanos, se vieron afectadas gravemente.

Durante años los niveles de radiactividad en muchos países de Europa fue muy alarmante. En el año 2008, en una noticia del medio Vanguardia, se entrevistó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las consecuencias de la tragedia.

La OMS informó que cerca de 600 mil residentes recibieron – y siguen recibiendo – altas dosis de radiación, estimando que unos 4 mil morirán de cáncer.

Después del accidente, muchos ingirieron alimentos que estaban contaminados con yodo radiactivo. A causa de esto, muchas de estas personas sufrieron de cáncer en la glándula tiroides. La leucemia también fue algo que apareció en muchos que se encontraban cerca de la zona de la tragedia.

Las zonas silvestres aún están contaminadas, según informó la OMS: “Tras el accidente, los animales y la vegetación de las zonas forestales y montañosas absorbieron grandes cantidades de cesio radiactivo, y los niveles siguen siendo altos en las setas, las bayas y los animales de caza. Los contaminantes sólo disminuirán a medida que la lluvia provoque que los materiales radiactivos migren hacia zonas más profundas del suelo y se desintegren lentamente”.

Y el accidente en Chernobyl no sólo produjo graves efectos físicos, sino psicológicos. Existen síntomas de estrés, depresión y ansiedad por parte de la gente que se encontraba cerca de la zona, y también tienen sensaciones de debilidad y preocupaciones exageradas de su salud.

“Los habitantes de las zonas afectadas se expresan de manera negativa sobre su bienestar, a lo cual se suman una sensación exagerada de peligro para su salud, y la convicción de tener una esperanza de vida más corta”, explicó la Organización Mundial de la Salud.

Centrales nucleares en el mundo

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) dio a conocer la cantidad de centrales que existen en el mundo, datos del año anterior:

Ranking País Unid.
1 Estados Unidos 104
2 Francia 58
3 Japón 55
4 Rusia 32
5 Alemania 17
6 R. Corea 20
7 Ucrania 15
8 Canadá 18
9 Reino Unido 19
10 China 12
11 Suecia 10
12 España 8
13 Bélgica 7
14 India 19
15 R. Checa 6
16 Suiza 5
17 Finlandia 4
18 Bulgaria 2
19 Brasil 2
20 Hungría 4
21 Sudáfrica 2
22 Eslovaquia 4
23 México 2
24 Rumania 2
25 Argentina 2
26 Eslovenia 1
27 Países Bajos 1
28 Pakistán 2
29 Armenia 1

(Fuente OIEA, agosto de 2010)

Suman un total de 434 plantas nucleares, con Estados Unidos a la cabeza, seguido de Francia, Japón y Rusia. Y aquí es donde surgen debates: ¿qué pasa con todos los residuos que cada central produce? O en otras palabras, ¿dónde se almacenan de modo que no afecten al medio ambiente y a la salud de la gente?

En el diario “El Litoral”, de Santa Fé, se hizo referencia a este tema en una noticia titulada “¿Qué hacer con los residuos nucleares?”. Allí se informó que Francia acumuló 1,15 millones de metros cúbicos de residuos radioactivos, hasta el año 2007. ¿Qué hizo con éstos? Los envió a la planta en Holanda, La Haya, y a Rusia.

Por otro lado, Estados Unidos – con un centenar de centrales – almacena sus residuos dentro de las mismas plantas, esperando que la inversión de 10 mil millones de dólares por parte de Obama en un depósito de Nevada, en Yucca Mountain, dé su fruto.

Estos dos países no son los únicos que continúan con depósitos provisorios: Alemania tampoco tiene un depósito de almacenamiento permanente, y cada año son 450 toneladas de residuos los que salen de sus plantas nucleares (contando con 17 centrales, según los datos de la OIEA).

Todos estos residuos no sólo deben mantenerse alejados de un posible contacto directo, sino que se debe encontrar una solución a su almacenamiento. No es poca cosa, teniendo en cuenta su poder de desintegración y los graves daños que pueden ocasionar, o bien basta con volver a lo que pasó en Ucrania.

El negocio nuclear en Argentina

Hace pocos días – el 18 de enero para ser más precisos – terminó el Seminario de Oportunidades y Negocios, en Qatar. Allí, la presidente de la Nación, Cristina Fernández, firmó acuerdos con Qatar en relación a proyectos de integración energética, entre otras cuestiones. Al cierre del Seminario destacó que Argentina era un ejemplo del uso pacífico de la energía nuclear.

Nucleoeléctrica Argentina S. A (NA-SA) es la empresa que se encarga de la producción y comercialización de la energía eléctrica generada en las dos plantas del país: Atucha I, ubicada en Lima, dentro del Partido de Zárate; y Embalse, en la costa sur del Embalse del Río Tercero, Provincia de Córdoba (las ubicaciones cercanas a los ríos se debe a que es necesario para el circuito de refrigeración en las plantas).

Actualmente se está construyendo lo que va a ser la tercera planta nuclear de la Nación, Atucha II (adyacente de Atucha I, sobre la margen derecha del Río Paraná).

La Ley Nacional de la Actividad Nuclear (Ley 24804) establece que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tiene la responsabilidad de “ejercer la gestión de los residuos radioactivos, cumpliendo las funciones que le asigne la legislación específica”.

La CNEA registra, clasifica, acondiciona y almacena los residuos hasta su disposición final: los desechos son llevados a instalaciones de confinamiento o repositorios, aislándolos.

El Centro Atómico Ezeiza informa en su sitio web que se cuenta con un depósito donde se almacenan los residuos de baja actividad, mientras que los de alta actividad permanecen dentro de las propias centrales. De todas formas, se tratan de depósitos transitorios, problema que comparte con países desarrollados como Estados Unidos o Alemania, ya mencionado anteriormente.

Actualmente, el Programa Nacional de Gestión de Residuos Radioactivos planea construir un repositorio en el país que cumpla con los requisitos necesarios. Mientras tanto, los residuos se siguen acumulando.

María Laura Martelli Giachino
redaccion@eco2site.com

Fuentes consultadas:

- Borchert Thomas y Koltermann Ulrike, “¿Qué hacer con los residuos nucleares?”, Diario El Litoral, Santa Fe, 16 de agosto de 2010. 
- Ley 24804
- “Los residuos radiactivos de alta actividad”, Reporte de Greenpeace.
- “Omnia: Chernóbil, 22 años”, Vanguardia, 25 de abril de 2008.
- www.cnea.gov.ar
- www.enresa.es
- www.mityc.es (Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Gobierno de España)
- www.na-sa.com.ar

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