La situación de las ballenas: Entrevista a la Coordinadora Ejecutiva del ICB

Roxana Schteinbarg - Coordinadora Ejecutiva del ICB

La situación de las ballenas: Entrevista a la Coordinadora Ejecutiva del ICB

Eco2site entrevistó a la Coordinadora Ejecutiva del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), Roxana Schteinbarg, quien es también representante en las reuniones plenarias de la Comisión Ballenera Internacional.

Schteinbarg explicó que están acreditados como ONG observadora desde el 2006 y que participan del foro de la Comisión porque tienen la fuerte convicción de que para ser efectivos en su misión, deben sumar la activa participación en los foros internacionales donde se decide el futuro de las ballenas.

“Sabemos que ninguna especie podría reafrontar la reapertura de la caza comercial debido a las innumerables y crecientes amenazas que atentan contra la supervivencia de las ballenas”, aseguró la Coordinadora Ejecutiva del ICB, y agregó que promueven la modernización del foro internacional – originalmente establecido por los países balleneros para regular la caza de ballenas –, con la finalidad de que se adapten a las nuevas realidades políticas, ambientales y culturales del siglo XXI, y así articular estrategias para asegurar la conservación y supervivencia de los cetáceos a nivel global.

El ICB es una organización argentina sin fines de lucro dedicada a la conservación de las ballenas y su medio ambiente a través de la investigación y la educación. Junto al Whale Conservation Institute (ver www.oceanalliance.org), el ICB lleva a cabo el Programa de Investigación Ballena Franca Austral (PIBFA), cuyo principal objetivo consiste en el monitoreo del estado de la población de la ballena franca en Península Valdés.

En sus primeros años, el Instituto concentró sus esfuerzos en el fortalecimiento y continuidad del PIBFA. Con el correr del tiempo fue planteando estrategias ante las crecientes amenazas que afectan la biodiversidad. Es así como surgen sus objetivos aplicados a la conservación.

Las ballenas, al ser animales migratorios, recorren aguas de muchos países. Por eso, su conservación necesita desarrollarse a nivel internacional. Desde el Instituto trabajan diariamente para ayudar en esta tarea.

Investigar para conservar

A través del Programa de Investigación Ballena Franca Austral que el ICB lleva adelante en la costa patagónica, ha demostrado que utilizando técnicas benignas, es completamente innecesario matar ballenas para aprender de ellas. Este Programa iniciado por el Dr. Roger Payne en 1970 y continuado actualmente por el Instituto, es el estudio de mayor continuidad en el mundo efectuado sobre una ballena barbada, basado en el seguimiento de individuos a lo largo de su vida.

La Coordinadora Ejecutiva del ICB explicó que el conocimiento científico sólido es la base para lograr una conservación efectiva de especies y hábitats amenazados. Es por esto que a través del Programa se avanza en el conocimiento acerca de las ballenas y sus preferencias, se genera evidencia sobre los cambios en la población y las actuales amenazas que enfrentan. Desde 1970, los estudios realizados en la costa patagónica por el ICB han generado información esencial para el manejo sustentable y la conservación de esta población.

Entre cacería y amenazas

Roxana Schteinbarg destacó que el establecimiento de la moratoria de la cacería comercial de ballenas es lo que permitió que muchas poblaciones y especies no desaparezcan. Esta moratoria junto al establecimiento de Santuarios son las medidas más apropiadas para eliminar a la cacería de las amenazas directas que enfrentan las ballenas.

A pesar de la moratoria, Japón, Noruega e Islandia continúan cazando ballenas tanto con fines comerciales como con supuestos fines científicos. Schteinbarg explicó que Noruega reasumió la caza de ballenas en 1993 después de emitir una objeción formal a la moratoria, mientras que Islandia, después de 10 años de ausencia como miembro de la CBI, retornó a la CBI y bajo el amparo de una reserva a la moratoria, reinició la cacería comercial de ballenas en 2006.  Por su parte, Japón hace uso del artículo VIII de la Convención para la Regulación de la Ballenera que  permite otorgar Permisos Especiales a los miembros que soliciten capturar ballenas con fines científicos.

La caza comercial de ballenas que realizaron entre los siglos 18 y principios del 20 diezmaron a las poblaciones de las grandes ballenas. Los mismos balleneros tuvieron que crear la Comisión Ballenera Internacional para imponerse límites y evitar la extinción de las ballenas. A pesar de la adopción de la moratoria sobre la caza comercial en 1982, la recuperación de las poblaciones más afectadas sufrieron otra vez una fuerte disminución, sumado a otro tipo de amenazas: colisiones con embarcaciones, enmallamientos, contaminación química y acústica, calentamiento global, entre otros. 

“Hay acciones específicas que se deben tomar para proteger sus hábitats como por ejemplo el establecimiento de áreas marinas protegidas, corredores marinos; generar marcos legales relacionados al turismo para que las actividades no impacten negativamente sobre las ballenas”, explicó la Coordinadora Ejecutiva, y mencionó el caso de la legislación que regula el turismo de avisaje.

Además, Schteinbarg agregó que más allá de acciones específicas, todas las acciones que contribuyan a la salud de los océanos y de nuestro planeta tienen un efecto en la recuperación de las ballenas. Hoy las ballenas ya sufren las consecuencias del cambio climático por la reducción del krill, su fuente de alimento. Según investigaciones del ICB, las ballenas francas tienen menos ballenatos durante los años de baja abundancia de kril en su alimentación.

¿Caza con ‘fines científicos’?

Países como Japón y Noruega aluden a los “fines científicos” como razones para la caza de ballenas: “Si bien el Artículo VIII de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de la Ballena autoriza a sus Estados Partes a conceder permisos de cacería con fines de investigación científica,  es conocido públicamente que Japón tras esta farsa intenta mantener viva la cacería comercial de ballenas a pesar de la moratoria a la caza comercial vigente desde 1986”, declaró Schteinbarg.
 
Japón termina desafiando a la oposición de la mayoría de los países miembros de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), expertos científicos y las organizaciones conservacionistas a través de la continuidad de los programas científicos de captura de ballenas, como así también termina ignorando más de 40 resoluciones aprobadas por la CBI.

La Coordinadora expuso que el ICB condena estas acciones y efectúa un llamamiento a la utilización de técnicas que no letales, ya que ha sido comprobado que no se necesita matar ballenas para aprender sobre ellas, algo que desde el Instituto de Conservación de Ballenas podemos asegurar a través de los resultados obtenidos tras  41 años continuos utilizando técnicas benignas de estudio.

La opinión del ICB es la siguiente: Desde la implementación de la moratoria sobre la caza comercial de ballenas, la flota japonesa  ha capturado más de ocho mil ballenas en aguas del Santuario Ballenero del Océano Austral con supuestos fines científicos. 

Según declaró el Director Científico del ICB, Dr. Mariano Sironi, "es público y conocido que los productos derivados de los cuerpos de las ballenas cazadas 'para estudiarlas' por los investigadores japoneses son vendidos en mercados y restaurantes para el consumo de las pocas personas que aun comen carne de ballena. En pleno siglo 21, es impensable hacer ciencia matando ballenas. Existen metodologías de estudio no letales que generan información científica mucho más relevante para el conocimiento de las ballenas y su biología que la generada mediante el estudio de sus cadáveres". 

Finalmente, Schteinbarg destacó el hecho de que ninguna especie de ballena podría re afrontar la caza comercial por la gran cantidad de otras amenazas existentes, entre ellas la degradación de los océanos. Por eso todos los esfuerzos se tienen que concentrar en buscar medidas efectivas de conservación tanto a niveles nacionales como internacionales.

“Nuestro objetivo es que la cacería de ballenas sea historia del pasado”, concluyó.

María Laura Martelli Giachino
redaccion@eco2site.com

Vos también podes ayudar

El ICB te invita a colaborar con sus actividades adoptando una ballena franca austral. Adoptando a una de ellas, participarás de sus comportamientos e historias de vida fascinantes, estarás actualizado acerca de nuestros más recientes estudios y estarás aportando fondos que contribuirán a la protección de esta especie. Conoce las ballenas ingresando a www.icb.org.ar.


 

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